Expertos argentinos explican las razones últimas de las bases militares en
Colombia, como necesidad estratégica de EE.UU.: de potencia global a
potencia regional.
Por Diego Hernán Córdoba | Desde la Redacción de APM
En los centros del trazado estratégico estadounidense saben que pasó el
tiempo de la potencia única y global. Para enfrentar a la Unión Europea
(UE), China y Rusia, Washington quiere asegurarse el control de América
Latina. El problema lo tiene en el Sur, por ello pretende acabar con Brasil.
Las posibilidades de resistencia con que cuenta la región. El rol de UNASUR
y otras iniciativas de integración. Sobre esos puntos se expresaron, en
entrevista exclusiva con APM, los politólogos y expertos en geopolítica
Marcelo Gullo - autor de los libros "Argentina-Brasil: La gran oportunidad"
y "La insubordinación fundante. Breve historia de la construcción del poder
de las naciones" - y Carlos Alberto Pereyra Mele, del Centro de Estudios
Estratégicos Suramericanos.
El interés geopolítico de Estados Unidos consiste en retrasar el paso de ser
una potencia global a una potencia regional", dijo Gullo.
La crisis que atraviesa Estados Unidos -manifestó- no es coyuntural, sino
estructural, porqué, por primera vez desde 1970, se han disociado los
intereses de la alta burguesía norteamericana con el Estado. A partir de la
década del ´80 las industrias estadounidenses, buscando pagar salarios más
bajos, se van al Asia para producir con destino al mercado norteamericano,
lo cual produjo un lento proceso de desindustrialización dentro del propio
territorio.
"Todo ello generó un enorme proceso de gente sin trabajo. Ese sería el eje
conceptual de la crisis financiera global, dejando a Estado Unidos
desindustrializado, sin suficientes empleos suficientes y con 40 millones de
pobres", destacó.
Estados Unidos aspira a mantener un papel protagónico y por consiguiente
intenta expulsar a China de África e impedir la alianza entre Rusia y Europa
occidental. "Esas dos grandes estrategias están fracasando, por eso tiene la
necesidad de que América Latina sea su zona de influencia exclusiva; por tal
motivo pone un pie en Colombia", subrayó Gullo.
Estados Unidos sólo produce el 15 por ciento de la energía que consume y
América Latina le provee el 25 por ciento de sus necesidades en materia de
recursos.
En tanto, Pereyra Mele precisó que "Colombia es un país bioceánico, es
vecino del que le vende el 15 por ciento del petróleo - Venezuela - y además
limita con Ecuador, también país petrolero. Desde las bases navales de
Málaga y Cartagena de Indias, Washington tiene rápido acceso al mayor punto
de comunicación comercial del mundo, el canal de Panamá".
La importancia geopolítica que tiene Colombia para Estados Unidos se expresa
en lo táctico y en lo estratégico, explicó Gullo.
Desde el punto de vista táctico, dijo: el complejo industriar militar
necesita crear focos bélicos, para justificar la producción y renovación del
material bélico. Sin tal esquema, ese aparato no tiene con que justificar su
existencia.
Y desde una mirada estratégica, continuó, el objetivo es lograr la
capitulación del poder nacional brasileño, y para ello traza un cerco en su
derredor, comenzando en Colombia y con la idea de continuar por Bolivia y
Paraguay.
En ese marco, América Latina está obligada a reforzar sus acuerdos
regionales, como UNASUR, CAN y MERCOSUR, para evitar fracturas y controlar
las turbulencias domesticas (como el golpe de Estado en Honduras), que
posibiliten la expansión de las Fuerzas Armadas estadounidenses en el área.
Según Pereyra Mele, la solución al problema que plantea el avance
estadounidense sobre América del Sur pasa por la defensa irrestricta de las
áreas por donde fluyen y se conectan los tres sistemas hidrográficos más
importante: el Orinoco, Amazonia y del Plata.
"Para ello se deben desarrollar políticas internacionales coherentes, dentro
de las limitaciones que nos plantea la potencia hegemónica. Es muy
importante profundizar el MERCOSUR y ampliarlo, darle mayor presencia a
UNASUR y a los organismos de defensa regionales. Es necesaria la creación de
un complejo industrial militar argentino-brasilero, para mejorar nuestras
capacidades de defensa, sin dependencia externa, incorporando a otros
países", concluyó Pereyra Mele.
Para Marcelo Gullo, América Latina conforma una ecumene cultural única.
"Lamentablemente, desde el punto de vista político está partida en dos. Por
un lado México, América Central y el Caribe, zona de influencia exclusiva de
Estados Unidos, y por el otro América del Sur", subrayó.
Quizá podría agregarse respecto de esta última reflexión que el odio
sistémico de los poderes estadounidenses a la Revolución Cubana quedaría
explicado por haber sido ella la única experiencia concreta de freno a la
hegemonía de Washington sobre las regiones Norte, Central y Caribe de
América Latina.
Ante el desafío hasta aquí expuesto, "la responsabilidad principal es de
Brasil, por ser la entidad con mayor poder relativo del área. El problema
está en que la clase dirigente brasileña no comprende adecuadamente que para
resistir la agresión estadounidense no necesita socios débiles, sino socios
fuertes. Deben comprender que lo importante no es su industrialización
aislada, sino la industrialización de toda América del Sur", concluyó Gullo.
Los cambios de políticas militares que Barack Obama prometió en su campaña
presidencial hasta ahora no se han cumplido. A menos que alguien crea que lo
identitario pasa exclusivamente por la pigmentación de la piel, ni siquiera
podemos decir que un afro-americano llegó a la presidencia.
Más allá de las palabras, Obama le solicitó al Congreso de Estados Unidos
83.400 millones de dólares en fondos extras, para financiar las aventuras
bélicas en Irak y Afganistán; avanza con la instalación de nuevas bases
militares en Colombia y mantuvo una posición más que ambigua respecto del
golpe de Estado en Honduras.
El presupuesto que maneja el Pentágono es 50 veces superior al total de
gastos militares que efectúa el conjunto de países del sistema
internacional. Por supuesto, realiza las mayores inversiones a nivel mundial
en investigaciones bélicas y espaciales. Semejante disponibilidad de
recursos le permite a estados Unidos acometer en forma simultánea con
injerencias bélicas en diferentes áreas del orbe.
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(recebi numa lista de discussão do Google)
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