terça-feira, dezembro 18, 2007

chora que eu gosto

Brasil pega el gran salto: cómo se convirtió en potencia

No sólo se ha convertido en la décima economía del planeta, sino que
ahora podría convertirse también en potencia petrolera. ¿Cuáles fueron
las claves de su éxito? ¿Por qué Brasil sí y nosotros no?

Por Florencia Carbone - La Nacion  - Argentina

Es el país de América latina que recibió más inversión extranjera
directa el año pasado. Sus reservas crecen, bate récords en
exportaciones, baja el riesgo país. La estabilidad de las políticas
públicas aparece en la lista de virtudes casi tanto como la famosa
alegría brasilera. Será la sede del mundial de fútbol en 2014 y, por
si les faltaba algo, acaban de descubrir una megareserva de oro negro
que podría posicionarlo como potencia petrolera.

No es el paraíso. Tiene aún hondas desigualdades y signos de pregunta
sin respuestas. Sin embargo, todo indica que Brasil no hace más que
avanzar en la carrera por lograr el reconocimiento como jugador
mundial.

La sigla creada por un economista de Goldman Sachs que identifica a
los países emergentes atractivos para recibir inversiones arranca con
la "B" de Brasil. Los integrantes del selecto BRIC (Brasil, Rusia,
India y China) tienen ciertas características en común: una enorme
población (los dos primeros superan los cien millones, China e India,
los mil millones), un gran territorio, recursos naturales, y cifras de
crecimiento de su economía y de participación en el comercio mundial
elevadas.

Bastan unas pocas constataciones:

Es la novena economía mundial.

Tienen más de 200 millones de cabezas de ganado, mientras nosotros
seguimos anclados en los 60 millones de los años 70.

Hoy, el 40% del mercado de las carnes en el mundo es manejado por
empresas brasileras.

Es la octava bolsa mundial por volumen, que en los últimos 5 años
creció el 1600 % y que en el primer semestre de 2007 alcanzó el 10% de
las emisiones de acciones a nivel global.

Sus exportaciones ascienden a 137.000 millones de dólares, más del
doble que hace cuatro años.

En la década del 40, todo el PBI de América latina sumado, incluido el
de Brasil, era igual al de la Argentina; hoy el de Brasil es cuatro
veces más grande que el nuestro.

Podría lograr en 2008 el "investment grade", la calificación de las
principales evaluadoras de riesgo del mundo y que establece que no hay
obstáculo alguno para las inversiones.

Podría también sumarse como socio en la Organización de Cooperación y
Desarrollo Económioco (OCDE), que reúne a los 30 países más
avanzados.

¿Cómo lograron "escaparse" del modo en el que lo hicieron? ¿Cuándo fue
que quedamos tan atrás, nosotros, que en la inevitable rivalidad de
vecinos nos soñamos muchas veces tomando la delantera? Todo indica
que, en esta suerte de milagro brasilero (opacado, es cierto, por
indicadores sociales que le quitan brillo a la notable performance
económica), la puerta al éxito tendría tres P: Políticas de Estado,
Perseverancia y Paciencia.

Es así, no sólo nos ganan al fútbol, tienen las playas más lindas y
disfrutan del carnaval mientras nosotros lloramos con el tango; no
sólo son el interlocutor latinoamericano que eligen las potencias
mundiales y hasta podrían alcanzar un asiento en el Consejo de
Seguridad de la ONU, ¡ahora hasta podrían ser una potencia petrolera!

Es que, más allá de las zonceras que alimentan el folclore de las
rivalidades de vecinos, la Argentina -como dice Rosendo Fraga- ya no
puede compararse con el gigante. Su PBI es cuatro veces más grande que
el nuestro: 1, 1 billón de dólares frente a los 214.000 millones
locales.

La persistente conflictividad política, la dificultad para pensar en
el largo plazo, los continuos cambios de rumbo que pocas veces
respetaron lo hecho por los gobiernos anteriores y la ausencia de un
consenso desarrollista, son, según los observadores, las razones que
mejor explican por qué, aunque pudimos ser iguales, hemos quedado tan
atrás, incluso pese a la extraordinaria recuperación del crecimiento
económico de los últimos cuatro años.

Dante Sica, director de la Consultora Abeceb.com, lo explica en estos
términos: "Los ciclos de subidas y caídas argentinos impiden tener una
mirada de mediano plazo. En la década del 40, todo el PBI de América
latina sumado, incluido el de Brasil, era igual al de la Argentina
[hoy el de Brasil es cuatro veces más grande que el nuestro]. Tuvimos
una pérdida de mirada estratégica, volatilidad política y económica.
Ellos también, pero su clase política fue más estable. Aquí a la
Generación del 80 le sucedieron la Patria Peronista, la Revolución
Libertadora La característica fundamental de la dirigencia local es la
refundación. Cada uno que llega tiene que empezar de cero y deshacer
lo que hizo el anterior".

Motivos suficientes

"Brasil es el resultado de un largo esfuerzo, de políticas públicas
firmes y continuas en ciertas áreas, y de mucha paciencia y
perseverancia", explica Raúl Ochoa, miembro del Consejo Académico y
docente de la Fundación Standard Bank, y profesor de la Universidad
Nacional de Tres de Febrero.

Estabilidad en las reglas, aplicación de las famosas políticas de
Estado en sectores claves. De eso se trata, o al menos, a eso atribuye
Ochoa buena parte del boom brasilero. También al diálogo fluido entre
el sector privado y el público. "Aquí las elites carecen de visión de
futuro, por eso las recaídas. En Brasil hay mucho debate intelectual,
se discute el futuro", dice.

El desarrollo del "agrobusiness" es un buen ejemplo, dice Ochoa. "Han
sabido desarrollar los complejos cárnicos, de soja y azúcar-alcohol
para elaborar bioetanol; son los primeros exportadores mundiales de
pollo y tienen más de 200 millones de cabezas de ganado, mientras
nosotros seguimos anclados en los 60 millones de los años 70".

Eso en cuanto a apuesta a la producción. Pero la economía también dio
muestra de solidez: Brasil nunca cayó en default.

Sica no tiene dudas: Brasil juega en otra liga y eso lo posiciona como
el gran líder de la región, situación que funciona como trampolín para
consolidarse ante el mundo. El economista destacó que el vecino país
ha tenido en los últimos 30 años políticas públicas de muy fuerte
apoyo al sector industrial que lo han transformado no sólo en la gran
plataforma del sector en América del Sur, sino en referente del
agrobusiness. "Hasta la década del 80, ése era nuestro lugar. Hoy, el
40 % del mercado de las carnes en el mundo es manejado por empresas
brasileras".

Para el subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur de
la Cancillería, Eduardo Sigal, "180 millones de habitantes y 130.000
millones de dólares de exportaciones son motivos suficientes" para que
Brasil ocupe el sitio de liderazgo regional que tiene. Sin embargo,
aclaró: "Más allá de la enorme riqueza natural, tienen una visión
estratégica de inversiones que sus dirigentes supieron aprovechar.
Tuvieron crisis similares a las nuestras pero administraron los ciclos
de modos diferentes: los militares y la burguesía brasilera fueron
distintos".

Pero Sigal se anima a la autocrítica y admite que también los
políticos fueron distintos. "La clase dirigente argentina fue sumisa a
los proyectos de los países que no querían tenernos como competencia y
a nuestra burguesía le gustó adoptar el estilo de especulación
financiera; mientras que en Brasil fueron productivistas".

Como ejemplo de los "cambios de planes" inducidos desde el exterior,
Sigal acude al desarrollo de la industria aeronáutica. Los brasileros,
recordó, venían a la Argentina para ver cómo fabricábamos aviones en
Córdoba. Ahora, nosotros tenemos esa planta parada y ellos, con
Embraer, están construyendo máquinas para 100 pasajeros. "Nunca
tuvimos un pensamiento estratégico -lamenta-, dependimos de la
potencia hegemónica de turno; nunca nos pensamos a nosotros mismos."

La clave política y el lugar del estado son centrales también en el
análisis que hace Vicente Palermo, investigador del Conicet y experto
en temas de política e historia de la Argentina y Brasil, quien
destaca la "visión de largo plazo del vecino país".

"No conocen la disolución argentina que tuvimos desde el 75 en
adelante con la dictadura, ellos tuvieron otras políticas, no
conocieron los extremos, y tuvieron un Estado que preservó y ayudó a
la readaptación de los agentes económicos en los 80 y 90. Nosotros nos
desindustrializamos más violentamente". En su opinión, el papel del
estado brasilero fue más activo, ya que, aunque desreguló la economía
y la liberalizó, no amputó ni desarticuló a los sectores económicos
del viejo modelo.

De las fuentes consultadas por LA NACION, Felipe De la Balze -
secretario general del Consejo Argentino para las Relaciones
Internacionales (CARI) y docente de FLACSO y la Universidad Torcuato
Di Tella- fue el que ofreció una visión más escéptica respecto del
boom brasilero. De la Balze destaca varios puntos del éxito actual: la
gran cintura política del presidente Lula y la sagacidad con que se
mueven en el ámbito internacional, el haber sabido aprovechar el boom
de los comodities y, muy especialmente, el hecho de forjar y guiarse
por un proyecto nacional. También destaca una mejor organización
estatal: "En el directorio de Petrobrás, por ejemplo, hay 12
presidentes de carrera y 3 políticos. De ese modo han gestionado
muchas áreas clave".

Sin embargo, dice que hay que tener mucha precaución. "Hace 15 años
todos decían que Chile era el modelo perfecto, ya no lo es. Los países
centrales tienden a hacernos creer que aquellos países que aplican sus
recetas hacen las cosas bien, pero no nos olvidemos que en los 90 la
Argentina era el modelo perfecto", y agregó: "No tienen un universo de
empresas medianas y pequeñas y entre sus problemas más importantes
figura el tipo de cambio sobrevaluado. Si se mide en porcentaje, sus ...

Um comentário:

Elo Ortiz disse...

Chora no bico da cambona.